Cómo le explicás que lo que está haciendo no está bien? Cómo le demostrás que no va por buen camino?.
Es complicado, lo sé. Ella ya formó su modo de ver las cosas, su verdad, y es difícil cambiar eso.
Aún así ella continúa, nadando contra la corriente con sus frágiles brazos. Se está debilitando, y lo sabe muy bien. Aunque eso no importa, al menos ahora no. Ahoga las palabras a su alrededor con un tarareo de canción que retumba en los oídos tapados por sus pequeñas manos. No quiere escuchar, hace oídos sordos.
- Para qué escuchar lo que dicen los demás? Si nada es verdadero. Una simple frase puede ilusionarte o destrozar tu corazón.
Las imágenes pasan frente a ella, mostrándole la realidad con hechos. Pero ella cierra fuertemente sus ojos sin vida. No quiere ver.
- Para qué ver lo que pasa a mi alrededor? Si todo es superficial. Todo es físico, cada vez más estético.
Es exigencia decir todo lo que los demás quieren oír. Simplemente para ser parte de todo y de nada a la vez. Palabras van y vienen, salen de bocas sin ningún atisbo de emoción ni de sentimiento alguno. Ella coce su boca y en un intento de sonrisa, sólo una pequeña mueca se puede observar.
- Para qué decir cosas sin sentido? Si se tratan de palabras, frases vacías. Sólo para silenciar el silencio.
Pero hay algo que nunca pudo, ni va a poder evitar sentir. Se trata del amor. ¿Por qué? Porque es lo que la mantiene en pie, lo que la impulsa a avanzar, lo que mueve su mundo. Porque el corazón no miente, sólo refleja lo verdadero.
Su propia verdad.